Siglo XII.
Aparecen las primeras informaciones en un escrito de Ramón Berenguer IV
NOVIEMBRE DE 1142 El Fuero de Daroca abarca unos territorios, todavía en poder musulmán, que había que conquistar y a los que se les concede fueros y privilegios para preparar los caminos.
Alfonso I, El
Batallador, hijo de Sancho Ramírez casó con dona Urraca, hija de Alfonso IV de
Castilla y aspiró a este trono, pero
doña
Urraca, que había tenido un hijo de su primer matrimonio con Raimundo de
Borgoña, se opuso siguiendo el parecer de los nobles castellanos que proclamaron
rey de Castilla a su hijo con el nombre de Alfonso VII. Ante este hecho Alfonso
I de Aragón se dedicó a combatir a los moros ganándoles 29 batallas y su afán
era extender sus conquistas hacia el S. con la ayuda de los Templarios. El emir
Tenrim vino desde Mallorca en ayuda de Zaragoza y también le venció en la famosa
batalla de Cutanda. Tras lo cual preparó el camino dando fueros y privilegios a
los territorios del Sur que pensaba conquistar. Murió en San Juan de la Peña
(1134) ocho días después de ser herido en Monzón dejando todas sus heredades a
los Templarios que durante la tregua ocasionada por las disensiones en la
sucesión sustituyeron la espada por la Cruz y su sombra se alargaba hacia el S.
construyendo ermitas y ayudando en la proclamación de concedidos privilegios.
A su muerte hubo división del reino con Ramiro II y doña Petronila. En 1164 sube
al trono Alfonso II, hijo de doña Petronila y Ramón Berenguer IV, conde de
Barcelona; pero antes su padre ya había renovado estos fueros y privilegios a
los mismos territorios del S. como había hecho unos años antes Alfonso I y
preparado los caminos hacia Valencia.
Ramón Berenguer IV, era hijo de Ramón
Berenguer III y de doña María Rodríguez, hija del Cid, y por esta razón a las
tierras amparadas en el Fuero de Daroca las llamaba "tierras del Cid, que
debemos conquistar".
Este afán de conquista hacia el Sur
lo continuó Alfonso II y más tarde Pedro II porque el terreno estaba preparado
por el gran privilegio concedido a los términos detallados por el Fuero de
Daroca y porque en estos territorios el abandono cristiano no había sido total y
los Templarios, que se habían establecido en ellos, se encargaban de que
floreciera más cada día.
A estos territorios va dirigida esta
carta y, solamente, el apéndice de la misma va dirigido a Daroca.
![]() Ramón Berenguer IV |
"Yo, Ramón, conde de
Barcelona y príncipe de Aragón, concedo y otorgo esta carta y este fuero y
cualquier bien que hayan adquirido desde hace diez años y les doy estos
términos de Villafefeliche a Atea, a Cimballa, a Cubel, a Cubillejo, a
Zafra, a Ródenas, a Santa María, a Castielfabib,
a Ademuz, a Serrilla, a Alpuente, a Cirat, a Cimballa, a Montón, a
Linares, a Martín de Río, a Huesa, a Tosos, a Villanueva, a Longares, a
Cosuenda, a Codos, a Miedes estos lugares señalados y sus términos. Son
testigos: Lope López, Artal, Arpa, Fortún Aznar, García Sanz de Vesa, Deus
Adiuda, Pedro Martín, señor de Almazán, Arnaldo Estopiñán, Guillén de
Sobirat, Berenguer de Barcelona, Mir de Luzán Fortún Garcés, mayordomo,
Iñigo Sanz de Siare, Sancho Iñiguez, señor de Daroca, Bernardo, obispo de
Zaragoza. Mandando el conde Ramón en Barcelona, en Aragón y en Zaragoza.
Reinando el emperador de León en Toledo, en Soria, en Calahorra y en toda
Castilla. Hecha la carta en el mes de noviembre del año 1142. Signo del conde Ramón. Signo del rey Alfonso Si alguien quisiera corromper o destruir esta carta sean rotas sus entrañas y venga sobre él la maldición de Dios y de Santa María y de todos los Santos y sea maldito y anatematizado como Judas el traidor y con Satán y Abirón tenga su morada en el infierno, Amén.”
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Estos son los textos del llamado Fuero
de Daroca renovado por Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona y príncipe de
Aragón por su matrimonio con doña Petronila.
Está claro que la carta de Ramón Berenguer no es una
concesión sino una renovación o confirmación de unos textos anteriores de
Alfonso I.
Como se ve, trata dos partes muy bien diferenciadas. La
primera parte del texto se refiere a unos términos a los que se les concede
fueros especiales, a unos límites cuyos términos contaban con una antigüedad
cristiana anterior a la invasión árabe, que Alfonso I repuebla, a los que se les
da unos fueros o privilegios, tierras, dehesas, ferias, molinos y que a su
muerte entrega a los Templarios para mantener viva la fuerza de la reconquista.
Entre estos términos se encuentra Castielfabib y sobre estos
términos se estaba fraguando la conquista a los árabes y también sobre estos
términos, que se repueblan, se trataba de influir, animar y buscar ayuda
cristiana para la gran reconquista. Resulta interesante resaltar que los límites
a los que esta carta concede fueros cuentan con ciertos precedentes cristianos
anteriores a la dominación árabe y que de alguna manera se conservaron y
mantuvieron.
El Fuero de Daroca sólo menciona castillos importes, deja de lado a los menores, considerados de servicio o vigilancia, tales eran Tormón, El Cuervo, Santa Cruz, Algarra, Boniches, Las Malenas o las torres de Villar del Humo y Fuentelespino que por los límites establecidos estaban dentro de los términos a los que llegaba el Fuero de Daroca .
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| Comienzo del siglo XII, han desaparecido los Reinos de Taifas, han subido al poder los Almorávides, y el Reino de Aragón comienza la reconquista de Valencia |